El lujo de Laos
El país que nunca tiene prisa.
Laos es el vecino que la gente se salta, y es el que más se recuerda. No tiene costa ni una ruina del tamaño de Angkor: tiene Luang Prabang, una ciudad de templos dorados y casas coloniales entre el Mekong y una montaña, donde a las cinco y media de la mañana salen los monjes a pedir limosna y la ciudad entera se detiene. Se llega por tres o cuatro días, casi siempre pegado a otro país.
- Días sugeridos
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